14 de enero de 2010


En enero una amiga ,me regaló uno estrella de mar para que me iluminara los once meses restantes, pensé que bromeaba, pero me dijo muy seriamente que era verdad, que iluminaba el camino de su poseedor en las noches más oscuras y yo le dije que estaba loca. La primera noche que estuvo conmigo, me desperté a eso de la media noche, pues un resplandor desconocido salía de mi estante de libros. Ahí, entre a Cortázar y Gabito la pequeña estrella invadía de colores mi sala. Por un instante me sentí una niña otra vez, la paz que solo tiene los pequeños me invadió y fui verdadera e inexplicablemente feliz por unos momentos.
La estrella se apagó y todo volvió a la normalidad.Pensé inmediatamente en mi amiga, la llamé y le di las gracias, ella solo se rio y me dijo que siempre tenía la razón.
Ya ha pasado tiempo desde eso y aún conservo la estrella, pero mi amiga se equivocó en algo: la estrella no solo me liuminó los doce meses de ese año, sino que su resplandor me ha acompañado toda la vida...

1 comentario:

AMATS dijo...

Esa fue la estrella que meregaló mi amiga...linda verdad'