Hace tiempo no tenía tontos intentos de palabra y no es porque no hubiera nada que decir, sino simplemente porque a veces el miedo a las palabras - aunque sean las de una misma- es más grande que las ganas de escribir.
Pero he decido volver, porque en medio de lo cotidiano es la palabra la que te saca de la rutina; es la palabra la que te da la verdadera libertad, es la palabra la que te define como ser humano, como mujer. Qué poder tan grande tiene la palabra!. Por ello, cuando te sientas a escribir, a dejar volar la libertad y transformarla en frases, oraciones, poesía, aquello que te carcome el alma - sea bueno o malo- sale, te libertas. Es que la palabra es la gran exorcista del alma.
No se que tan buenos o malos sean mis intentos de palabra, - lo más seguro es que ninguno sobreviva a un crítico literario- pero lo cierto es que en la medida que escribo me acerco a la libertad y si a alguien le gusta:maravilloso, sino - que también es lo más seguro- por lo menos me expresé con el arma más poderosa del mundo: la Palabra, incluso en alguien como yo.