Ante la certeza que jamás la vería
decidió hacer una última locura de amor:
se tatuaría en el pecho el nombre de ella
justo al lado derecho del corazón.
Pero al momento de iniciar la operación,
el tatuador dijo, que ya en su pecho no había espacio para otro nombre ,
pues 99 más ocupaban ese sitio.
Fue cuando comprendió que nunca la olvidaría
pues su tinta ,
a diferencia de las demàs,
había teñido algo màs que su piel...Su alma.
