6 de septiembre de 2009

Homenaje a un maestro


En medio de las aguas claras de un río ,
a ese buen hombre una melodía se le ocurrió,
cada nota tenía ya el nombre de esa mujer
que con sus caderas vibrantes hacía que se le erizara la piel.

La tenía perfectamente grabada en su memoria:
cada centímetro de su rostro,
el largo de su cabellera,
el sonido de su cuerpo,
los suspiros que despertaba,
la candidez de su voz…
Todo eso y más , él lo convirtió en canción
a pesar de no haberla visto nunca….
era ciego de nacimiento.

Gracias maestro Leandro, por enseñarnos como es que se vé,
con los ojos del alma.

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