
Sin mar y libertad,
traté de idear mi propia receta del olvido...
cerré los ojos y en la selva espesa de mi cerebro
descubrí que en la complicidad de la noche y con la sal de las làgrimas
el olvido se puede tejer...
Y no sólo de sal de lágrimas està hecha esta receta...
Contiene ademàs,
una copa de vino bebido a escondidas
el humo ahogado de un cigarro robado,
los acordes de una buena canción,
el canto de los grillos nocturnos y
el recuerdo que pretendes olvidar...¡eso no puede faltar!
Cuando tús lágrimas tengan la suficiente sal, como para ahogar el recuerdo,
te tomas a hurtadillas una copa de vino tinto cosecha 1978 ;
enciendes con fósforos comprados en un burdél, el cigarro robado y
esperas que el canto del grillo rime perfectamente con la canción que elegistes...
Y ahí, en medio de la noche,
lanza un grito mudo que no despierte a nadie
pero que sea tan fuerte como para expulsar ese recuerdo
que tantas molestías te ha causado...
Yo lo intenté,
pero no me ha dado resultado, los fosfóros no los compré en el burdél
y el vino era cosecha 2005,
el grillo no quiere cantar cuando escucha mi canción y el recuerdo que pretendo olvidar
se anida con vehemencia a mi alma cuando siente en mi sangre una gota de alcohol,
la sal de lágrimas es fácil de conseguir,
ultimamente las estoy produciendo en cantidades industriales...
creo que una vez màs fracasé,
la alquimia no es mi fuerte...
Supongo que tendré que aprender que el olvido viene solo cuando le dá la gana...
y que hasta entonces, tendré que convertirme en amiga de mi tristeza, sacarla a pasear por la noches
acompañada de una copa de vino cosecha 2005, el humo de un buen cigarro y los acordes de la canción que tantos recuerdos me trae ... ¡Ha! y el canto del grillo que en cuanto viò mi resignación lo desplegò prodigiosamente...
1 comentario:
Genial hermanita, todos estan geniales, estoy orgullosa de ti....
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